Cada vez son más los productores que se animan a utilizar los tambos robotizados y ya no se trata de un proceso experimental, sino que está demostrada cómo la automatización puede aumentar hasta tres veces la capacidad de ordeño. No se trata solamente de una máquina que extrae leche, sino que tiene la capacidad de procesar datos que contribuyen a la generación de reportes para optimizar los niveles de producción y consecuentemente contribuir a la toma de decisiones que permiten incrementar considerablemente los resultados.

Las primeras experimentaciones surgieron a través de la iniciativa de Miguel Taverna, coordinador del Programa Nacional de lechería de INTA. Taverna sabía que un proyecto como este podría tener un futuro en un país con una alta potencialidad de crecimiento en todos los ámbitos del sector rural.

Cómo automatizar el tambo y ahorrar un 50% en alimentos de ganado bovino

Los primeros pasos para la robotización se dieron en Rafaela a través de la instalación de un sistema de ordeñe voluntario en un terreno primariamente de potreros sobre suelos clase II y III con 29 hectáreas. Desde un comienzo se trabajó en un entorno controlado, que es lo que posteriormente favorece no solamente las condiciones productivas sino facilita el trabajo logístico.

Los resultados, luego de algunos años, estuvieron a la vista: 30.000 litros de leche por hectárea/año/vaca total. En este sentido Taverna concluye que “se trata de una cifra que multiplica por tres y medio o cuatro la productividad promedio de los sistemas lecheros argentinos. A la vez que más que duplica la productividad promedio de las empresas del cuartil superior”.

Los resultados se ven en el informe que realizó el INTA para el período de enero de 2022. Si vemos la tendencia para los meses anteriores, observamos que la robotización del tambo facilitó también sostener la producción a términos constantes por los períodos consecutivos en lo que fue de noviembre de 2021 hacia enero de 2022.

Pastoreo y encierre en entorno controlado para optimizar el ordeñe en el tambo

Las condiciones de encierre y de pastoreo se estipularon distintas para los períodos de invierno que para los períodos estivales. Así, se invirtió el proceso en las distintas estaciones del año. Durante el invierno se recurrió al pastoreo durante el día y el encierre por la noche, mientras que en el verano fue al revés. El pastoreo se hizo por la noche y el encierre durante el día, siempre asegurando las condiciones de ventilación adecuadas para evitar el estrés de los animales y que no decrezca el rendimiento productivo.

Otro de los resultados que terminó arrojando el estudio es el de la capacidad de optimizar y ahorrar en materia seca, con lo cual con el sistema de pastoreo mixto propuesto también puede ahorrarse aproximadamente el 50% en la alimentación de los bovinos.