Desde siempre las malezas han sido uno de los principales dolores de cabeza para los productores agropecuarios, el gasto en herbicidas suele ser inmenso y uno de los lugares comunes donde se busca hacer el ahorro y desde luego que eso es posible. El campo argentino está trabajando en varias alternativas para poder hacer un ahorro en herbicidas, entre ellas la más amigable con el medioambiente y la más prometedora también es la plantación de cultivos de cobertura o cultivos de servicios ambientales.

Pero los cultivos de cobertura no están solamente destinados a combatir la maleza, sino que también previenen la erosión de los suelos, algo que resulta un flagelo en la región pampeana de la Argentina, particularmente en el período estival, lo que es agravado por la lluvia y por el arrastre de los rastrojos de las cosechadoras. Estos fenómenos que se dan aquí por ejemplo en primavera y en verano son coincidentes con las épocas de lluvia de alta intensidad.

Un informe del INTA arrojó la necesidad de comenzar a utilizar cultivos de cobertura en estas zonas para prevenir la erosión en el período estival. Básicamente es conferirle al suelo una protección natural contra los fenómenos erosivos, pero además aprovechar otros beneficios que produce la utilización de estos cultivos que están relacionados con la aportación de nitrógeno, estabilidad estructural, optimización en el uso del agua, pero algo también interesante: el control de plagas y por tanto, el ahorro de herbicidas.

Las pruebas realizadas por el INTA fueron contundentes. La inclusión de los cultivos de cobertura en las zonas afectadas en la época estival luego de la siembra de soja produciría, de acuerdo con las simulaciones, una baja significativa en la pérdida de suelos, de 165 kilogramos por hectárea. A esto hay que sumarle el incremento de infiltración de agua por lluvia que fue de un 20% más. Esto, solamente a través de la utilización de recursos naturales, sin ningún tipo de gasto extra.

Otro estudio del INTA realizado en 2017 arrojó las ventajas de los cultivos de cobertura por sobre herbicidas tan dañinos como el glifosato. En las pruebas realizadas para combatir la maleza durante el período otoño invernal, los resultados arrojaron rendimientos mayores para el control de malezas que el de los barbechos químicos como el glifosato que se utilizaron durante el estudio. Los cultivos de cobertura fueron entonces efectivos para el control de malezas tales como gramíneas y latifoliadas.

Existen otro tipo de aplicaciones que se están desarrollando en la actualidad como el empleo de drones para maximizar el uso de herbicidas, si bien es menos ecológico, también es una alternativa que supone una reducción importante en la contaminación y sobre todo un ahorro significativo en el costo de implementación, ya que el dron a través de una cámara y un software reconoce las propiedades del suelo y solamente utiliza la cantidad necesaria y no más. Si bien, este tipo de tecnología en sus momentos iniciales suele ser más conveniente para los grandes productores, el avance de la tecnología en el campo hace que los nuevos desarrollos estén disponibles en el mediano corto plazo para un uso más abarcativo.