Como hemos adelantado en otro post, la sequía ha producido la aparición de nuevas plagas entre la soja en Argentina, entre ellas la arañuela roja, que se ha trasladado a este tipo de cultivos a partir de las condiciones climáticas favorables a su expansión.

Un nuevo ecosistema de plagas emerge tras los cambios climáticos y eso es lo que ha ocurrido en el campo argentino ante un año árido, colmado de incendios y sequías. Entre ellos, la arañuela roja ha provocado sorpresa en los productores que no esperaban ver esta especie comiéndose sus cultivos.

Cómo distinguir a la arañuela roja

El problema de las arañuelas rojas en los cultivos es que en un principio, el daño que empiezan a causar puede asemejarse con consecuencias de una sequía, por lo que a veces no se detecta a tiempo la plaga. En sí, no es una plaga difícil de eliminar, sin embargo una vez que se ha apoderado de los lotes y ha pasado el tallo de las plantas, entonces los daños son irreversibles.

En general, se puede notar la aparición de las arañuelas porque las plantas comienzan a tornarse de un color amarronado, en este punto ya puede ser demasiado tarde. Las arañuelas rojas son propicias en áreas muy cálidas y las corrientes convectivas del suelo en ámbitos que son demasiado cálidos, como cuando hay grandes sequías, son ideales para su dispersión y su reproducción.

El problema principal es que las arañuelas rojas colonizan los lotes desde abajo hacia arriba, entonces la única forma de curar en tiempos como estos es prevenir. Para esto hay que aplicar Abamectina, que es un producto que ya viene en fórmulas con concentraciones del 1,8% y del 3,6%. Con unas dosis ya es suficiente para la prevención, esto es de 200 cc/ha.

Como en general las arañuelas se encuentran en lugares favorables para su reproducción, suelen concentrarse en los bordes de los lotes o malezas favorables. En caso de que esto suceda, conviene hacer una aplicación perimetral de la Abamecticina durante una semana o diez días alrededor de los lotes de soja, cubriéndose incluso un poco más para crear una franja que las arañuelas no puedan atravesar. Esta es una de las formas más recomendadas a tener muy en cuenta en estos tiempos de sequía para proteger a los cultivos de soja de estas plagas que se han vuelto cada vez más frecuentes y preocupantes.