Todos sabemos que China es el gran productor e importador de soja del mundo, sin embargo por una elección de cambio en la producción este último año el cultivo de oleaginosas se vio disminuido. En este sentido, el ministro de Agricultura de China enfatizó en la intención de comenzar a aumentar la producción local para de esta manera poder disminuir su dependencia de las importaciones a gran escala como acostumbra hacer el país asiático.

Y aquí entonces cundió el pánico, porque como se ha visto en la pandemia, China tiene una capacidad de producción y eficiencia que si se propone armar un hospital para enfermos de COVID-19, puede hacer una mega construcción en cinco días.

Sin embargo, tras estas declaraciones todavía se está esperando un plan más a largo plazo y también se sabe que el cultivo de la soja no es como dice el dicho, “soplar y hacer botellas”, sino que lleva su tiempo.

En las declaraciones, el ministro Tang Renjian, sin embargo fue directo al grano: “Haremos grandes esfuerzos… para ampliar la producción de soja y oleaginosas. Cada {metro} extra plantado cuenta, y cada {tonelada} cosechada cuenta”.

La alarma también se debió a un cambio en la producción de ese país, ya que muchos productores optaron por modificar su producción y pasarse al maíz. Entonces las producciones de oleaginosas también vieron unas caídas importantes en sus niveles de producción para el abastecimiento local.

Sin embargo, también se anunció un proyecto con subsidio para incentivar a que más productores se pasaran a la soja y al cultivo de otras oleaginosas.

De todos modos, algunas cuestiones meteorológicas hicieron que 2021 no fuera el mejor año para la intención de incentivar el crecimiento del mercado agropecuario de ese país. En este sentido, China sufrió inundaciones y tifones en buena parte de las áreas de cultivo lo que retrasó su crecimiento productivo.

Este plan implica también comenzar a avanzar sobre el autoabastecimiento de alimentos en el mercado local, como por ejemplo el de la producción de carne de res propia, también para bajar los altos niveles de importación de un país cuya población crece a grandes ritmos.