La marchitez bacteriana es un flagelo que suele estar presente en el campo argentino y a veces a pesar de tomar todas las precauciones necesarias, aun así, estas bacterias logran pasar y pueden llegar a arruinar una plantación entera.

En cuanto se trata de tomates, hay que tener cuidado porque no es fácil detectar la Ralstonia hasta que ya es demasiado tarde. Y una vez llegado hasta ese punto, la plantación ya estará perdida. A lo que hay que prestar mucha atención es a las hojas, porque las primeras manifestaciones aparecen en el follaje, las hojas se marchitan cada vez más y de manera progresiva.

Esto puede ser algunas veces incluso disfrazado por la bacteria, ya que la planta puede verse más afectada durante las horas de calor y cuando comienza a bajar el sol, se recompone. Pero a medida que la bacteria se comienza a reproducir cada vez más, la planta se empieza a marchitar y de a poco va tomando toda la planta.

Otra de las cuestiones que debe tenerse en cuenta y que puede ser un síntoma de marchitez bacteriana es cuando la planta tarda más en crecer de lo que lo hace habitualmente. Esto no sucede necesariamente en un momento particular del crecimiento de la planta, sino que la propagación de la bacteria puede darse en cualquiera de las etapas de desarrollo de las plantas.

La decoloración es otro de los síntomas frecuentes de la Ralstonia. No la única causante de decoloración de las plantas, desde luego, pero al notar una decoloración infrecuente es bueno chequear que esta bacteria no esté presente en los cultivos. En general la decoloración puede presentarse de color marrón en los tallos que se infectan.

Esta bacteria se encuentra en climas calientes por lo cual es frecuente su expansión en épocas estivales. Cuando se corta las plantas que están infectadas se puede observar muchas veces el tallo lechoso, esto es en general producto de la infección bacterial.

Se recomienda para la detección temprana de esta bacteria siempre llevar a cabo una batería de pruebas de laboratorio de la tierra y del agua que se utiliza para regar los cultivos, esta es la única manera certera anticiparse a la aparición de las bacterias.