La inteligencia artificial incorporada a la agricultura de precisión es un proceso que cada vez más profundiza la puesta en valor de la tecnología en el desarrollo del campo. Y no estamos hablando de maquinaria para avanzar más rápido en la producción, sino del desarrollo de software capaz de maximizar el rendimiento de los cultivos y reducir los costos de la producción agrícola.

Una de las mejoras significativas que introducen este tipo de aplicaciones es sobre la gestión de las explotaciones agrícolas, en particular hemos traído casos sobre la medición de los campos de forma satelital para mejorar los sistemas de pastoreo.

En este sentido, los softwares no solamente sirven para gestionar el sistema de parcelas, sino que nuevos desarrollos utilizan este tipo de tecnología satelital junto con bases de datos cartográficas para determinar los estados de los suelos y hacer una proyección o diagnóstico en función de un historial de imágenes de los mismos suelos a lo largo del tiempo.

Esto último combinado con nuevas técnicas de agricultura de precisión sirven inclusive para saber qué cultivos plantar y dónde para recuperar el suelo de procesos de sedimentación y desgastes. Aplicaciones como Auravant, por ejemplo, permiten a los productores hacer un seguimiento permanente del estado de los suelos y de los cultivos utilizando imágenes satelitales.

Incluso, la utilización de drones para la fumigación es hoy una alternativa muy utlizada. En este sentido, las imágenes sirven para aplicar la cantidad necesaria de mezcla fitosanitaria a la hora de realizar las fumigaciones, con lo cual, no solamente reduce los costos a la hora de fumigar por no aplicar demás, sino que revierte el efecto negativo que el exceso puede causar sobre los suelos e inclusive sobre los cultivos.

Aquí los drones también obtienen imágenes de los cultivos a través de cámaras que utilizan sistemas de infrarrojo, entre otros, para detectar las necesidades específicas y realizar aplicaciones medidas.