El estudio realizado por Carina Álvarez de la FAUBA dio como resultado la mejora de la producción cuando se descompacta el suelo. Eso sí, esto tiene que estar realizado a través de un procedimiento metódico, no se trata de obtener la porosidad a cualquier costo.

La descompactación del suelo, aclara el estudio, no reemplaza el resto de las prácticas, sino que es una estrategia complementaria a la hora de buscar una forma de aumentar la productividad y la eficiencia de la plantación. En general, la compactación a la que se refiere el estudio está determinada por la presión que ejercen sobre el suelo el tránsito de las maquinarias o mismo los animales que por su peso también van produciendo este efecto paulatino.

Esta compactación se puede revertir si se va trabajando la tierra combinando ciclos de humedecimiento y de secado, pero de manera consciente, siempre procurando que se trate de una buena práctica para que el suelo quede en buen estado. Es decir, tampoco pasarse con ninguno de los ciclos, porque se corre el riesgo de dejar los suelos en mal estado.

El estudio observa que solo por los efectos de la descompactación y conferirle porosidad al suelo hicieron que mejoraran las condiciones de nutrición del suelo, puesto que las raíces eran alcanzadas por más agua que cuando el suelo estaba compactado.

Una buena medida, dice la especialista, es regular el tránsito por el lote, incluso utilizando neumáticos en los vehículos que transitan de manera constante el campo para distribuir la presión que ejercen en una superficie mayor. La rotación de cultivos alternado diferentes plantaciones también ayuda a la descompactación del mismo suelo.

Algo que hemos mencionado aquí en varias ocasiones y que se está utilizando cada vez más como una buena práctica para la producción son los cultivos de cobertura, que no solamente contribuyen a la descompactación del suelo sino también a combatir otros fenómenos como plagas y erosiones.