Se ha vuelto una odisea conseguir gasoil en Argentina. El que lo consigue intenta cargarse bidones para tener de reserva. Y ya no se trata solamente de ahorrar en el precio del combustible, sino de conseguirlo. Donde uno antes se fijaba dónde era más barato, hoy esto se torna cada vez más complejo.

Se agrava el asunto porque la mayoría de las maquinarias del campo funcionan a gasoil, lo mismo que las pick ups. ¿Será momento de comenzar a pensar en combustibles alternativos? Hace poco Scania lanzó su línea con motorización con biogás. Además del ahorro de combustible reduce las emisiones contaminantes en un 90%.

En el caso de las configuraciones con Gas Natural Comprimido (GNC) y de Gas Natural Licuado (GNL), la reducción de la contaminación de emisión de dióxido de carbono es de un 20 por ciento, pero la reducción en los costos del combustible es mucho mayor.

Incluso los Scania que vienen con GNC ya tienen el mismo torque que los motores Diésel. Sin dudas el mundo ya está comenzando a encontrar fuentes alternativas a los combustibles tradicionales. El campo, probablemente en muchos años, irá en ese sentido.

Hoy la escasez del gasoil está condicionada a los precios internacionales y a los precios locales. Como en los mercados internacionales es posible colocar el barril a cien dólares, las petroleras no quieren vender en el mercado local donde el precio del barril está a 60 dólares. Básicamente esto es lo que está generando la escasez.

No se trata de una escasez en términos materiales, puesto que hay combustible efectivamente, pero no hay intenciones de venderlo por parte de las petroleras. No al menos hasta llegar a un acuerdo de precios que les resulte más favorable o que los acerque más al precio que pueden conseguir por el combustible en el mercado internacional.

Los próximos días serán importantes para la definición de estas problemáticas. Se sabe que si no hay combustible, tampoco hay producción. Eso será un gran problema para el país.