Una buena forma de hidratar las semillas antes de plantarlas es sumergirlas en agua tibia durante unas horas. Después, pueden colocarse en un recipiente lleno de agua fría durante unos minutos más antes de plantarlas.

Es importante para la actividad de siembra que el suelo esté húmedo, pero no encharcado, y que las semillas estén en un estado de humedad óptimo. Esto que hoy se logra con el uso de técnicas específicas, ante solía hacerse a ojo.

Al plantar las semillas, es importante elegir un lugar adecuado. El lugar debe estar libre de malezas, bien drenado y expuesto a la luz solar. Si se plantan las semillas en un lugar húmedo o sombreado, es probable que no germinen. También es importante que el suelo esté lo suficientemente caliente para que las semillas germinen. Para comprobar si el suelo está lo suficientemente caliente, se puede usar un termómetro de suelo.

Pero también es importante comprobar que el suelo no esté compactado. La compactación del suelo sucede cuando el suelo está demasiado apretado y no hay espacio para que las raíces crezcan. Si se siembra las semillas en un suelo compactado, es probable que no germinen.

A veces el mismo tránsito de los tractores o del ganado provocan la compactación del suelo. Para prevenirla, se puede utilizar una maquinaria especial que afloje el suelo. Sin embargo, el tipo de neumáticos utilizados también puede influir en la compactación del suelo.

El uso de cultivos de cobertura es una buena forma de evitar la compactación del suelo. Los cultivos de cobertura son plantas que se siembran entre los surcos de los campos de cultivo. Estas plantas ayudan a evitar la compactación del suelo al proteger el suelo del tráfico.