La palta Hass es uno de los cultivos más codiciados, casi tanto como el oro. Y a pesar de eso, su producción se concentra en algunos pocos países. Al menos a nivel masivo. Pero hay una tecnología que puede ayudar a controlar para mejorar la cosecha y la producción de este tipo de palta.

Se trata de simplificar un proceso que hasta el día de la fecha no solamente podía ser tedioso, sino que esto mejora incluso la rigurosidad y con ello disminuye las probabilidades de que una producción pueda echar a perderse, al poder medirse de manera exacta cuándo la maduración llega al punto justo.

Uno de los procedimientos hasta el día de hoy consistía en pesarlas luego de extraer unos diez frutos como muestra y luego meterlas en un horno a temperaturas mayores a los cien grados. Una vez hecho esto, se calculaba el valor de lo que se conoce como materia seca.

En general, cuando llegaba a un 23% de materia seca, entonces la producción ya estaba lista para salir a la distribución.

Pero este proceso es engorroso además de que hay un desperdicio porque no se puede tomar una sola palta para hacer la prueba, ya que se trata de una prueba probabilística. Entonces se desperdiciaban muchas paltas.

Así, Universidad Nacional de Colombia (UNAL) en conjunto con el Ministerio de Ciencias, desarrollaron un dispositivo capaz de introducirse dentro de las paltas para hacer diferentes mediciones sobre la materia seca. De esta manera, se ahorra ya el proceso engorroso anterior y es posible ir llevando un control sin tanto desperdicio de la materia prima, que es finalmente lo que más importa.