La fabricación del compost se ha convertido en una herramienta vital para el campo. Puesto que brinda nutrientes a la tierra de una forma que los compuestos químicos no pueden conferirle.

En algunos lugares del mundo esto ha adquirido gran relevancia. Por ejemplo, en los últimos años, la ciudad de Toronto ha establecido un programa de compostaje que está en pleno funcionamiento. El programa de compostaje de residuos orgánicos de la ciudad de Toronto, recoge residuos orgánicos de los hogares de la ciudad y los convierte en compost. A los habitantes se les proporciona un cubo de plástico de 60 litros para que depositen sus residuos orgánicos en él. Después, se les recoge una vez a la semana. Estos residuos orgánicos son enviados a una fábrica de compost donde se convierten en abono.

El compostaje de residuos orgánicos se realiza mediante el uso de bacterias que se alimentan de los residuos orgánicos. Como resultado, se produce metano, un gas que se puede utilizar como combustible.

El compost puede usarse como combustible en motores de combustión interna, como los que se encuentran en automóviles y camiones. El metano que se produce durante el compostaje de residuos orgánicos se puede quemar en estos motores, lo que reduce la cantidad de dióxido de carbono que se libera a la atmósfera. El uso de compost como combustible es una forma de energía renovable, ya que los residuos orgánicos se pueden reciclar una y otra vez.

Es una buena alternativa al biogás, algo que ha empezado a utilizarse y a expandirse en América Latina también. Por ejemplo, la fábrica de Scania presentó sus motores propulsados con biogás, algo que implica un ahorro del combustible de por arriba del sesenta porciento.

Sin embargo, la forma más extendida en nuestro país continúa siendo el diésel. Probablemente, habrá que darle tiempo al cambio, pero sin dudas el mundo está virando hacia un comportamiento más amigable con el medioambiente.