Y el hombre sabe que si quiere puede. Ante la sequía, la mayoría se ocupa y se preocupa de cómo proveer sistemas de riego adecuados que puedan de algún modo suplir la falta de agua y de recursos.

Algunos países como Israel se levantaron en zonas desérticas gracias a los desarrollos tecnológicos que permitieron suplir esta falta de agua con sistemas de riego sustentable artificial. Algo que sin dudas no es fácil, pero con perseverancia se ha demostrado que se puede.

Pero esto va más allá de los límites nunca antes imaginados. Se trata de cambiar el curso del clima: hacer que llueva.

Y, desde luego que no es nada fácil. Hasta ahora no se ha logrado controlar el clima, pero el gobierno ya está experimentando para hacer que llueva a piacere. Para eso se están utilizando sales de yoduro de plata. Los experimentos todavía no se han realizado sobre tierra, sino que se han hecho sobre el Mar Amarillo.

El experimento consistió en soltar a través de un avión el yoduro de plata en la atmósfera para provocar una precipitación a través del incremento de partículas, pero finalmente no resultó suficiente.

Los científicos se basaron en algo que ya habían realizado antes y en lo que sí habían tenido éxito. Reducir el tamaño del granizo. El yoduro de plata se había utilizado para esto, al rociarlo sobre las nubes se producen partículas de hielo que atomizadas disminuyen el tamaño del granizo.

Esto se comenzó a emplear en 2005 luego de varias fuertes precipitaciones que se dieron en diversas zonas de Corea y donde el granizo arruinó varias plantaciones. Allí se tomo una decisión: intervenir la naturaleza.

Si bien, hasta ahora, la lluvia no aparece, esto no quiere decir que no se pueda lograr en un futuro. Se trataría de un pequeño paso para el hombre y un gran logro para la humanidad.