Se trata de ir hacia un modelo más sustentable cada vez. Cada vez son más los productores que están tomando conciencia acerca de la importancia de bajar los niveles de toxicidad al aplicar pesticidas. En este sentido, una de las cuestiones que hemos mencionado más de una vez es la utilización de drones para realizar aplicaciones medidas. Pero están disponibles cada vez más y mejores alternativas sustentables para combatir plagas y malezas.

Entre ellos están los productos biológicos, que tratan de aplicaciones de compuestos específicos que actúan sobre ciertos ecosistemas. Para esto, como por ejemplo el manejo de malezas, se utilizan compuestos orgánicos que lo que hacen es eliminar la plaga indeseada sin necesidad de aplicar un pesticida o herbicida.

Existen varias formas de combatir esta maleza de manera orgánica. Una de las maneras es a través del uso de organismos fitopatógenos, conocido en la jerga también como predator, que tiende a expandirse y de esa manera controla la plaga, puesto que no tiene lugar para desarrollarse.

Pero también se pueden aplicar bioherbicidas. Y aquí, en este caso, se puede continuar el plan que se venía haciendo de aplicación pero simplemente cambiando de agente. Entre los más utilizados están hongos fitopatógenos vivos (Colletotrichum spp., Phoma spp., Fusarium spp., Alternaria spp., Cercospora spp., Puccinia spp., Entyloma spp., Ascochyta spp. y Sclerotinia spp.) o cepas de bacterias rizosféricas (Pseudomonas spp., Streptomyces spp., Enterobacter spp., Flavobacterium spp., Citrobacter spp., Achromobacter spp., Alcaligenes spp., Xanthomonas spp, y Erwinia spp.).

En muchos casos también es importante realizar análisis de los suelos para detectar a través de estudios químicos cuáles son los derivados que deben utilizarse para estos casos específicos. Si bien puede resultar engorroso en principio, a futuro no hay dudas que será una de las mejores inversiones para determinar exactamente cuál será la solución más eficiente.