Desde el año 2000 que el INTA está desarrollando un nuevo poroto para mejorar los rendimientos de esa legumbre. Finalmente, después de tantos años de trabajo dieron por concluido el trabajo y nació así un poroto genéticamente mejorado: el CEGRO INTA.

Por sobre todo, el trabajo más intenso se enfocó durante los años 2000 al 2016 en lograr una estabilidad en el poroto para que pudiera dar buenos resultados en las plantaciones. Pero este tipo de trabajos a veces es prueba y error, necesita tiempos de prueba y de maduración. No resulta de la noche a la mañana.

Pero finalmente el trabajo dio sus frutos y los rendimientos fueron buenos. Se hicieron análisis de rigor y los rendimientos fueron adecuados, 2.100 /ha, lo que aumentaría la productividad en un 20% a lo que ya se estaba plantando.

En este sentido, Ana Fekete, una de las investigadoras resaltó que “el avance en la investigación de CEGRO INTA fue muy significativo para la producción de poroto negro, ya que este material fue superador en rendimiento, gran aptitud para trilla directa y excelente en cuanto a calidad culinaria”.

El ciclo que presenta entre la siembra y la cosecha es de 110 días, aproximadamente. La evaluación que se hizo, contó con mediciones durante tres años en los que el rendimiento se dio entre 200 kilos y 1000 kilos.