La Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) rechazó duramente el fideicomiso propuesto por el gobierno con un duro comunicado:

«El Fideicomiso pretende estabilizar el valor del trigo debido a factores externos que aumentaron significativamente su precio, procurando evitar que se trasladen estos aumentos a la harina de trigo, a todas sus variedades y derivados. Estamos convencidos que este no es un instrumento que combata esta problemática (…) por ello hemos presentado oportunamente distintas alternativas en búsqueda de una herramienta que se aplique como política pública que asegure el objeto final que se plantea en este modelo».

En este sentido FAIM asegura que no encuentra aquí una solución concreta y que «el sistema no favorece ni perjudica a ninguna empresa en particular, puesto que las bondades y defectos del sistema aplican para todos los participantes de manera equitativa y proporcional a la molienda de cada uno; no obstante, las empresas observan con temor el funcionamiento del mismo dado las experiencias negativas con modelos que proponían soluciones similares».

Finalmente, el comunicado termina poniendo a consideración que «la molinería estará a disposición de la sociedad siempre, redoblando esfuerzos como ha sido su marca registrada a lo largo de la historia, con o sin conflicto bélico mediante, con la única premisa de poder seguir acercando un producto tan básico y necesario para todas las mesas y alacenas del país».