El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina aprobó la utilización de la soja MON-87751-7 resistente a los insectos. Esta soja ya había sido aprobada anteriormente por otros países como Canadá, Estados Unidos y Brasil. 

Un antecedente de desarrollo en nuestro país, fue la soja transgénica RRS1-X, conocida como “soja Xtend”, resistente a los herbicidas, glifosato, y a los insectos.  

A finales de 2015, Argentina fue el primer país en autorizar esta variedad transgénica.  

Uno de los mayores inconvenientes de la soja son las poblaciones de insectos que se alimentan de ella y que pueden echar a perder una plantación cuando el grado ya está avanzado.  

Aunque se dispone de insecticidas para el control de la plaga, su utilización es insostenible a largo plazo, ya que no hay insectos resistentes a todos y la aplicación de uno u otro está supeditada al grado de resistencia de los insectos presentes en una plantación.  

El objetivo de esta variedad transgénica es simplificar el control de las malezas y de los insectos en las plantaciones de soja, ya que es resistente a un herbicida y a un insecticida. De esta manera, se puede aplicar el insecticida en todas las plantaciones, independientemente del grado de resistencia de los insectos presentes.  

El tiempo de cosecha de la soja es de 40 a 50 días. A veces, los insectos corroen los tallos y los granos de la planta, y los daños por enfermedades pueden reducir significativamente la producción. 

De allí, que cada uno de estos avances resulte muy significativo para nuestro país, siendo que se trata de una de las principales actividades productivas, sobre todo para el ingreso de divisas.