Las sondas inteligentes de humedad miden la humedad relativa, la conductividad eléctrica y la temperatura en una determinada región. El objetivo de la medición de temperatura es determinar el contenido de vapor de agua en una región. La sonda inteligente de humedad y la sonda inteligente de conductividad son capaces de realizar mediciones en profundidad sin tener que recurrir a elementos externos. Además, una vez puesta, queda allí instalada y evita el costo posterior de tener que pagar mediciones permanentes.

Lo cierto es que el precio de estas sondas no es tan elevado. Por ejemplo, en España se pueden adquirir por la suma de 95 euros en Plantae, que son productores específicos y especialistas en este tipo de tecnologías.

Una de las características de estas sondas es que tienen la capacidad de recircular el agua, con lo cual reducen de gran manera el gasto de agua que se realiza en el campo. Si bien, la instalación en un principio puede ser costosa cuando se trata de grandes parcelas, lo cierto es que luego requiere de poco mantenimiento y la eficiencia puede ser traducida en enormes beneficios en cuanto a la productividad y la optimización de recursos.

Esto último no implica solamente que el trabajo se hace automáticamente, sino que la posibilidad de generar algoritmos de medición hace que se pueda medir y automatizar para entregar la cantidad de agua ideal en cada una de las etapas. Esto puede traducirse en una mejora directa del rendimiento de los cultivos.

Esto se configura a través de unidades inteligentes que son instaladas en los campos que son capaces de ejecutar múltiples tareas, además de coordinar el riego. Esto genera además producción de datos que servirán luego al productor para tomar decisiones estratégicas sobre los cultivos y sobre la cosecha.