La energía eólica puede ser utilizada para impulsar a las bombas de agua, lo que resulta en una mayor eficiencia en el uso del agua para el riego de los cultivos. También se puede utilizar para mover las aspas de los molinos de viento, lo que permite que los granos se muelan más rápidamente, lo que a su vez acelera el proceso de producción de alimentos.  

La energía eólica comenzó a utilizarse de forma significativa en la agricultura a partir de 1980, y su uso se ha incrementado significativamente desde entonces. En 2010, se estimaba que había unos 20.000 molinos de viento en funcionamiento en todo el mundo, con una capacidad instalada de 44 GW.  

La mayor parte de esta capacidad se encuentra en China, India, España, Estados Unidos y Alemania. Hoy día la energía eólica es una de las tecnologías de generación de energía más limpias y renovables disponibles, y su uso se está extendiendo rápidamente en todo el mundo. Sin embargo, con el uso de otras tecnologías renovables como la solar y la hidráulica, la energía eólica no es la única opción disponible para los agricultores.  

De hecho, la energía solar también puede ser utilizada de forma eficaz en la agricultura. La energía solar puede ser utilizada para alimentar a las bombas de agua y los sistemas de riego, lo que permite un mayor control sobre el uso del agua.  

También se puede utilizar para alimentar a los equipos de refrigeración, lo que es esencial para mantener la calidad de los alimentos frescos. La energía solar también puede ser utilizada para alimentar a los equipos de climatización, lo que es esencial para mantener el confort de los animales.  

Aunque la energía solar no es tan eficiente como la eólica en la generación de energía, es una opción viable para los agricultores que buscan una forma más limpia de generar energía.