Según un reporte de la Cámara de Productores Lecheros del Oeste de Buenos Aires, el ordeñe aumentó un 1,7% en lo que va del último  cuatrimestre.

No obstante, desde la misma cámara están preocupados por la inflación y por la posibilidad de traslado hacia los precios de los productores. Según declararon, hay inconformidad con la relación de los precios en función de la producción.

En abril, los niveles de producción se ubicaron en 837 millones de litros, lo cual representó un crecimiento del dos por ciento.

De todos modos y a pesar del crecimiento obtenido hay una desaceleración del nivel de pecios, que para la misma cámara se va a retrotraer a valores inferiores a 2021.

La producción lechera en Argentina es competitiva y de gran calidad, debido a los factores de gestión y tecnología que se han incorporado al sector. A tal punto, que es el segundo país exportador de leche en polvo después de la Unión Europea.

Por lo tanto, se han generado mejoras en el procesamiento de la leche, lo que se ha traducido en la ampliación de la oferta de productos lácteos.

Los productores lecheros se han adaptado a la demanda del mercado, brindando a los consumidores leche en polvo, yogures, quesos, manteca, crema de leche, leche condensada, lácteos enteros, lácteos desnatados, leches concentradas, etc.

La leche es un alimento de alta calidad nutricional, debido a su alto contenido de nutrientes y proteínas.

A pesar de que la leche en polvo es un producto muy consumido, la leche fresca es la que más se vende a nivel local.

Por ejemplo, en el país se consumen anualmente más de 1,2 millones de toneladas de leche fresca, mientras que la leche en polvo es consumida en menor cantidad.

La leche en polvo es un producto muy utilizado en la elaboración de otros productos lácteos, como el yogur, la manteca, la crema de leche, el queso, etc.